Mi práctica nace del cuerpo y se activa con las manos, entrelazando lo táctil y lo sensible con herramientas digitales. Mis exploraciones comienzan con grafito y tinta y se expanden hacia materiales como polvo, luz, agua, cera, siliconas, lacas o resinas, atendiendo a sus densidades, temperaturas, memorias y temporalidades.
Estos materiales funcionan como extensiones de una sensibilidad encarnada y onírica, dando forma a piezas que emergen desde la disidencia, la somática y el deseo. Mi trabajo propone una relación transnatural entre materia, tecnología y afecto.
A través del dibujo, la fotografía y la escultura, investigo la percepción del cuerpo y los entramados afectivos que lo atraviesan, articulando procesos de ensamblaje, pliegue, nudo y disolución. Esta búsqueda conecta lo orgánico y lo digital desde la memoria corporal, activando un espacio donde lo real y lo imaginario coexisten.